Balance de la edición 2026.
Más de 1.500 asistentes a lo largo del fin de semana, salto a la prensa musical nacional y una estimación conservadora de entre 30.000 y 45.000 euros de gasto directo en Camarzana. Esta tercera edición cierra con una certeza: un festival gratuito es una inversión para la economía local.
Del 7 al 9 de agosto, Camarzana de Tera volvió convertir el entorno de una Villa Romana del siglo IV en el centro de gravedad cultural de la región. Tres días de música en directo, recreación histórica, realidad virtual, emprendimiento y gastronomía cerraron la tercera edición del Camarzius Fest. Y toca ahora lo que casi ningún festival de este tamaño hace, contar lo que ha pasado con números.

Las cifras del fin de semana
Más de 1.500 personas pasaron por el festival entre el viernes y el domingo. Para situar la cifra: cuatro veces la población del municipio.
Emprendimiento y cultura
El viernes abrió con la jornada de innovación y emprendimiento rural, con la inteligencia artificial aplicada al negocio como protagonista. Una charla amena sobre como es posible que cualquier emprendedor pueda ayudarse de la inteligencia artificial en su día a día.
El programa de “Impulsa Rural”, nacido para fomentar el empleo en el entorno rural de Zamora, se vio obligado a ampliar su periodo de captación de proyectos hasta 2027 por dos motivos: el primero, darle la difusión y el alcance que merece; el segundo, porque nos pareció oportuno darle prioridad a empresas afectadas por los incendios que azotaron de nuevo la provincia. Por todo esto, la organización de la mano de Icarus y la Fundación Caja Rural de Zamora ya están trabajando para canalizar fondos del programa hacia empresas afectadas por los incendios. Los detalles se concretarán en las próximas semanas.
En lo cultural, este año se hizo un esfuerzo para alargar a dos días el festival y darle protagonismo a más artistas de Castilla y León. De esta forma, pudieron subirse al escenario: Huckleberry (Zamora), El Último Tornillo (León), Los Osos de Velilla (Zamora), Sin Control (Zamora) y Álvaro de la Mano con los Maniatikos (Salamanca). Una apuesta doble: dar visibilidad a las bandas y que además tengan una fuente de ingresos local. Es la misma lógica con la que pensamos cada actividad del festival, que la cultura deje algo donde se produce. De la cultura para la cultura.
Roma, tradición y música
El sábado fue el día grande. La Legio IIII Macedónica volvió a levantar su campamento junto al Tera, este año acompañados de los gladiadores de Lucius Spiculus que no es solo un proyecto de investigación y divulgación si no una filosofía en la que todo el que se ha acercado, ha encontrado una manera de reencontrase con su espiritualidad.
Como cada año apoyamos el tradicional desfile de Gigantes y Cabezudos que llenó las calles del pueblo. Ya en la noche, Def Con Dos celebró su XXX aniversario con la gira “Alzheimer 2026”; se unieron a ellos la banda Malagueña Break the Senses (tras su triunfo en el Mad Cool Talent 2026), Los Jaleo vinieron desde Madrid con todo su arte y Mendel fue el encargado de representar a Zamora la noche del sábado.

Arqueología, gastronomía y producto local
El domingo más novedades. La primera, la sesión de cata “In Vino Veritas”, patrocinada por la Fundación Caja Rural de Zamora, Destilerías Panizo, Tera Hostelería, Coviran y dirigida por Marcelino Calvo, uno de los 20 mejores sumilleres de España. Siete bodegas Zamoranas, queso de “Sansueña” y Pan de “El Molino” como protagonistas en el maridaje patrocinado por PanFest.

Las 45 plazas, en uno de los salones del Hotel Juan Manuel de Camarzana de Tera, se agotaron en un par de días. La sesión escondía además un viaje en el tiempo a la altura del festival: Manuel León Béjar, arqueólogo, investigador de la Universidad de Cádiz y director científico del proyecto Arqueogastronomía, mostró a los asistentes cómo se elaboraba el vino en la antigua Roma —los dolia de cerámica, las fuentes de Columela, el mulsum y el defrutum— y cómo su equipo lo replica hoy con esas mismas técnicas ancestrales. En la mesa de un hotel de Camarzana, el vino que bebían los romanos de la villa de Orpheus volvió a servirse mil setecientos años después.
Además uno de los mejores profesionales de coctelería de Castilla-León presentó el cóctel de Orpheus que realizó sobre una base de orujo de Miel y que puso el broche final a una experiencia gastronómica que deleitó a los asistentes durante 2 horas.

Realidad Virtual
Este año la experiencia inmersiva de realidad virtual “Fuimos Roma VR” solo pudo mostrarse durante unas horas por temas técnicos ajenos a la organización. Tendremos que esperar a la edición de 2027 para volver a recorrer la Roma del siglo IV tal y como fue. Además, las obras en el yacimiento coincidieron con las fechas del festival y la afluencia quedó por debajo de lo previsto. El valor de la experiencia, en cambio, está fuera de duda: en 2025 la probaron más de un centenar de personas, con una valoración media de 4,5 sobre 5.

Números para el pueblo
Aquí viene la parte que casi nunca se cuenta. Y vamos a contarla especulando con prudencia y enseñando algunos números.
No existe todavía un estudio de impacto económico del festival. Pero sí aritmética sencilla. Si cada asistente gastó de media entre 20 y 30 euros al día (una consumición y una ración en los foodtrucks ya rondan esa cifra), el fin de semana dejó entre 30.000 y 45.000 euros de gasto directo en Camarzana: en cafeterías, restaurantes, bares, foodtrucks, el chiringuito, panadería, gasolinera y en otros negocios del pueblo.
A esa cifra hay que sumarle el alojamiento, y aquí ya hay algunos datos. La organización gestionó directamente más de 40 reservas y calcula que se produjeron otras tantas por cuenta propia, repartidas entre hoteles y casas rurales de Benavente y Los Valles, a una media de 60 euros por noche. En torno a 5.000 euros más si la estancia media fue de una noche, y el doble si fue de dos. Y una lectura de futuro que conviene no perder: el festival ya llena más camas de las que Camarzana puede ofrecer, una demanda que se expande hacia la comarca.
Y hay otro efecto más difícil de medir, pero real; el del visitante que descubre por primera vez el territorio. Quien viene al festival se baña en la playa fluvial, visita el chiringuito y los mosaicos de la Villa Romana de Orpheus, descubren que aquí se hace el licor de Orujo Panizo desde 1938. Parte de ese público volverá o nos recomendará. Y esa es la promoción turística más barata que puede hacer un pueblo; la que se lleva puesta quien lo visita.
En un municipio de poco más de 400 habitantes, estas cifras no son la anécdota de un fin de semana. Son actividad que ayuda a sostener negocios el resto del año.
Una conversación que ya no es solo comarcal
La edición 2026 fue también sube un escalón mediático. El festival estuvo en la prensa musical nacional; Mondo Sonoro le dedicó dos piezas y La Factoría del Ritmo una tercera. Apareció en cabeceras como La Opinión de Zamora y recibió la cobertura de los medios de la provincia. Apareció también en radio, desde El Picaporte de esRadio con difusión en Castilla y León pasando por un par de intervenciones en la Cadena SER. En todas ellas se menciona el propósito de mantener un evento gratuito que apuesta por un formato que aúna patrimonio, cultura, innovación, gastronomía y emprendimiento.
Si consideramos además la presencia digital, los números también acompañan con una decena de publicaciones. En lo que va de año, los canales del festival acumulan 274.000 visualizaciones y han alcanzado a más de 52.000 personas sumando el pico durante la semana del evento. El dato más relevante no es el volumen, sino la composición: seis de cada diez visualizaciones en redes sociales llegaron a cuentas que no siguen las cuentas del festival. Eso indica que Camarzius no habla solo para los seguidores. Por si fuera poco, el esfuerzo en la generación de contenido de este año nos ha llevado a duplicar el número de seguidores.
Otro detalle que dice mucho de hacia dónde viaja nuestra historia es que Madrid es ya la tercera ciudad de la comunidad digital del festival, por delante de la propia Camarzana. ¿Hemos generado interés fuera? o ¿es que la diáspora zamorana nos está mirando?
Lo que viene
Nada de esto existiría sin la gente que lo apoya: voluntarios, recreadores, artistas, técnicos de producción, foodtrucks, patrocinadores e instituciones que han confiado en el proyecto como la Junta de Castilla y León, la Fundación Científica Caja Rural o el Ayuntamiento de Camarzana de Tera.
La tercera edición confirma el modelo. Crecer sin perder la escala humana y medir el éxito por la huella que queda en el territorio, no por el aforo.
Seguimos pensando como mejorar en 2027.
